EL LIBERAL ELOCUENTE

La Rioja Tierra AbiertaNota de prensa0 Comentarios

Salustiano de Olózaga

Salustiano de Olózaga, destacado político y mentor de la Reina Isabel II, desaparecía con asiduidad en su residencia de Vico

RETRATO DE DON SALUSTIANO DE OLÓZAGA ALMANDOZ. POR ANTONIO GISBERT PÉREZ. 1872. ÓLEO SOBRE LIENZO.

CEDIDO POR EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS.

EXHIBIDO EN EL NUEVO CINEMA (PASEO DE LA CONSTITUCIÓN 40, ARNEDO).

Salustiano de Olózaga (Oyón, 1805) fue un erudito y un político carismático en un Madrid oscilante, en el que ejerció como mentor de la Reina Isabel II. Recordado como un liberal elocuente en los entresijos del poder, a lo largo de su vida cabalgó entre la cárcel, el gobierno, la libertad y el exilio.

La sombra de su poderosa personalidad aparecía en el Parlamento o en París, y desaparecía en Vico cuando el Gobierno era ajeno a sus ideales. Había adquirido el monasterio y otras propiedades en Arnedo tras la desamortización (1844), un hecho que constituyó a la ciudad en cabeza de distrito electoral frente a otras más pobladas.

En Vico, ya próximo al final de sus días, homenajeó a su buen amigo Bretón de los Herreros con un concurso literario y un premio a los mejores maestros de la provincia. La familia de Olózaga conservó la residencia hasta 1953, cuando la propiedad fue devuelta a los franciscanos.

Muchos años antes, durante el Trienio Liberal, Salustiano inició su vida política en el café de Lorencini, en la Sociedad Landaburiana y en la Milicia Nacional. Participó en las conspiraciones liberales de 1831 y tuvo que escapar a San Juan de Luz, ayudado por su hermano José.

Cuando retornó a España, beneficiado por la amnistía de 1832, encadenó honores en la escena política. Fue gobernador civil de Madrid, diputado por Logroño y Madrid, autor de la Constitución de 1837, embajador en París, presidente del Congreso, ministro de Estado, presidente del Consejo de Ministros, y académico de la Historia y de la Lengua.

Cuando murió (1873) en Enghien-Les-Bains (Francia), lo hizo nuevamente como embajador en París. Su cadáver fue trasladado al cementerio de San Nicolás, en Madrid, donde comparte espacio en el Mausoleo Conjunto del Panteón de Hombres Ilustres con Mendizábal, Argüelles o Calatrava.

Chismes conservadores

En sus tiempos como presidente del Congreso, Salustiano nombró un gobierno monocolor progresista y la Cámara respondió eligiendo como máxima autoridad al moderado Pedro José Pidal. En esta coyuntura, el de Oyón solicitó (y obtuvo) a Isabel II un decreto de disolución de Cortes (28 de noviembre de 1843). En el Congreso, González Bravo replicó acusándolo de haber obtenido dicho documento empleando la violencia contra la propia soberana. Temiendo por su vida, Olózaga huyó a Francia.

«Me agarró del vestido; me obligó a sentarme y me agarró la mano hasta obligarme a rubricar», declaró Isabel II en su relato. Los progresistas constataron después que las calumnias habían formado parte de una conspiración urdida conjuntamente desde el entorno más cercano a la reina y el bando conservador.

El mismo González Bravo volvió a atacar el prestigio de Salustiano, asegurando que éste había sido amante de la reina-niña, el responsable de iniciarla en el arte del amor. En las cortes europeas, ese tipo de actos eran tan poco excepcionales como difíciles de verificar.

La Historia pintada

El pintor Antonio Gisbert Pérez (Alcoy, 1834-París, 1901) desarrolló su trabajo durante la época de transición entre el romanticismo y el realismo. Estudió en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y, posteriormente, en Roma y París.

Gisbert representa una tendencia pictórica de la segunda mitad del siglo XIX, la pintura de grandes acontecimientos históricos relativos a un país, que pretende representar con realismo hechos del pasado nacional. El retrato de Salustiano de Olózaga es un buen ejemplo.

En España, representó los ideales liberales y fue director del Museo del Prado entre 1868 y 1873.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *