La ciudad está situada en el valle del Ebro, en las fronteras históricas de los reinos de Navarra y Castilla, rozando con el límite de Aragón.
Su situación estratégica ha marcado la historia, desde los orígenes que se remontan al poblado ibérico de Ilurcis hasta nuestros días, pasando por su particular Siglo de Oro que nos ha legado un templo único, ejecutado por completo en ladrillo, y un título: Felipe IV concedió a Alfaro el rango y categoría de ciudad en 1629.
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