POETAS A MEDIANOCHE

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VERSOS A MEDIANOCHE, PINTADO POR PEDRO GROS

Rafael Azcona participó en las tertulias literarias del madrileño Café Varela junto a Mingote o Gloria Fuertes

POETAS Y LITERATOS DE LA AGRUPACIÓN VERSOS A MEDIANOCHE. 1957. POR PEDRO GROS. ÓLEO SOBRE LIENZO.

CEDIDO POR EL MUSEO DE HISTORIA DE MADRID.

EXHIBIDO EN EL NUEVO CINEMA (PASEO DE LA CONSTITUCIÓN 40, ARNEDO).

Durante los años 50, las medianoches del Café Varela, en Madrid, estaban escritas y recitadas en verso. Fue el dónde y el cuándo perfectos para escritores, periodistas y poetas con distintas inquietudes y talentos culturales. Nombres tan ilustres como los del riojano Rafael Azcona, Antonio Mingote, Manuel Alcántara o Gloria Fuertes bebieron de esa atmósfera libre y creativa en palabras.

Ese ambiente exclusivo, así como sus personajes más destacados, fue capturado durante dos años por el pintor Pedro Gros en un enorme lienzo que iluminó el Café Varela hasta 1979. Unos años más tarde, se mudó al sótano del Museo de Historia de Madrid, donde ha permanecido hasta ahora. Libre de nuevo, es una de las piezas más sugerentes de La Rioja Tierra Abierta.

El industrial Eduardo Alonso, de vocación lírica tardía, concibió estos recitales poéticos en 1946 y pronto alcanzaron fama y prestigio intelectual. Cada viernes, a partir de las 23.30 horas, ‘Versos a medianoche’ enfervorizaba a variopintos artistas y espectadores (a menudo, jóvenes y llegados de provincias).

No todos eran elegidos por las musas y subir a la tarima suponía un desafío no apto para pusilánimes. <<Era como un saloon del Oeste>>, definió Manuel Alcántara, donde abundaban los desencuentros y las respuestas afiladas. <<Minglanilla fue el que dio lugar al incidente primero de la noche; antes de empezar a recitar cometió el error de saludar: –Señoras y señores… Y un chusco saltó: –¡Eso es plagio!>>, rememoró Azcona.

<<Si te abucheaban en el Varela, que estaba en Preciados esquina a Veneras, cruzabas muy dignamente la Puerta del Sol y te ibas a probar fortuna al Lisboa, en el arranque de Arenal, que también tenía tarima, de modo que en Madrid acabó habiendo más poetas que ventanas», recorrió con humor Alcántara.

En la novela ‘Los ilusos’, Azcona trasladó lúcidamente al papel el aire bohemio del Varela y otros cafés similares. La obra queda como un alegre testimonio de una realidad literaria condenada a lo efímero

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